[Publicado el 11 de agosto de 2017 en el blog "Magisterio flamenco", también de nuestra autoría, y trasladado a este ]
El nombre de Miguel Borrull Giménez alude irremediablemente a la Barcelona flamenca de la primera mitad del siglo XX. Perteneciente a la conocida dinastía gitana de los Borrull. Miguel Borrull, hijo, heredó en el seno familiar el saber guitarrístico de su padre, Miguel Borrull Castelló, centrado en la guitarra flamenca de acompañamiento al cante y al baile, así como en las relaciones con las escuelas guitarrísticas clásicas.
Miguel Borrull Giménez
Miguel Borrull hijo fue una figura fundamental en la guitarra flamenca, tan importante como poco conocida en la actualidad. Pese a estos escasos datos, destacan de su trayectoria profesional unos elementos principales que revelan la importancia que tuvo en el flamenco en la primera mitad del siglo XX y hasta su muerte, en la década de los setenta (ver nota 1 a pie de página).
Primero, su origen gitano, que va a marcar tanto su aprendizaje como guitarrista como su desarrollo posterior, fue favorecedor para que, especialmente en las primeras décadas del siglo XX, la familia Borrull se situara en el centro de los constructos españolistas al representar un flamenco con una fuerte temática andalucista y gitanista.
A continuación y, como consecuencia del hecho anteriormente constatado, destaca su fuerte arraigo en el seno familiar, la proyección en el tiempo de la escuela heredada de su padre y su fuerte vinculación con las mujeres bailaoras de su entorno familiar: sus hermanas Julia, Isabel y Concha, primero, y su hija Mercedes, después, vínculos que le llevaron a destacar su faceta de guitarrista de acompañamiento al baile. Por último, sus propias inquietudes propiciaron la búsqueda de nuevos caminos interpretativos y nuevos públicos mediante la guitarra flamenca de concierto.
Estos elementos se van combinando en los dos principales períodos en los que se puede dividir su trayectoria profesional: una primigenia etapa que abarca desde la primera década del siglo XX hasta finales de los treinta, y una segunda etapa tras la Guerra Civil española que se prolonga desde los años cuarenta hasta los setenta.
Las primeras noticias que se tienen de Miguel Borrull hijo son del año 1915, acompañando junto a su padre a su célebre hermana, Julia Borrull, en el Folies Bergère de Barcelona en sus «gitanísimos bailes». Asimismo, en los primeros anuncios del Café cantante Villa Rosa de Barcelona en el año 1917, propiedad de Borrull padre, se anuncia a la reina del baile gitano Julia Borrull acompañada a la guitarra por Miguel Borrull (padre e hijo) (Ver nota 2).
Este primer período viene marcado por la difusión y la recepción del patriarca de los Borrull como acompañante del cante de los principales artistas de la época, y del baile de sus hijas mayores, Julia e Isabel, siendo Julia Borrull quien se convirtió en un referente tanto nacional como extranjero, especialmente en Francia, del baile gitano andaluz.
Primero en Madrid y desde el año 1912 en París, los espectáculos de baile flamenco que representaban los Borrull se inscribieron en los conceptos gitanistas y andalucistas tan de moda en los países europeos; la misma denominación de la pareja de baile formada por Julia e Isabel Borrull como «Las Egipcias», el nombre de los espectáculos «Mirando a la Alhambra» o «Cuadro gitano», o la intrusión de danzas húngaras en el espectáculo con la colaboración de un mono, ofrecían los estereotipos que el público reclamaba en la época y que ayudaron a afianzar el éxito de la bailarinas mediante las referencias continuas a «lo exótico».
En estos primeros años, un joven Miguel Borrull hijo se iría formando guitarrísticamente en el seno familiar junto al resto de los hermanos: Isabel y Julia, las hijas mayores como las bailarinas principales, una jovencísima Conchita como bailarina principiante y Lola, con sus conocimientos de guitarra clásica aprendidos directamente de Francisco Tárrega, ofreciendo recitales. Mientras tanto, Miguel Borrull padre se erigía como guitarrista principal y director de los cuadros flamencos, facetas ambas que con seguridad fueron asimiladas por un igual por Borrull hijo.
Por motivos familiares y tras unos años de éxito en la capital francesa, la familia Borrull se trasladó a Barcelona en el año 1915. Con seguridad, la elección de instalarse en la Ciudad Condal, ciudad que no consta que conocieran, y no en Madrid, lugar en el que habían desarrollado su etapa profesional inicial, dependería en gran medida por el auge que la ciudad estaba adoptando, entre otras razones por la futura celebración de la Exposición Universal de Barcelona de 1929, evento que transformó a Barcelona equiparándola con las capitales de moda europeas y que conllevó una renovación urbanística de gran atracción turística. Ciudad en expansión, Miguel Borrull padre debió de intuir que en Barcelona no tendría mucha competencia en aquellos momentos y su instinto empresarial le llevó a adquirir un local, Casa Macià, y remodelarlo convirtiéndolo en el Café Cantante Villa Rosa, a imitación del que ya existía en Madrid.
Miguel Borrull Castelló no se equivocó. El Villa Rosa se convirtió en el café principal de referencia del flamenco en Barcelona, favorecido por el turismo extranjero, con Julia Borrull como principal estrella. Las jóvenes generaciones de los Borrull, Miguel y Concha, los más pequeños de los hermanos, irrumpieron con fuerza como artistas principales y, ya en el año 1918, el nombre de Concha aparece junto al de su hermana Julia, y se equipara a los guitarristas al anunciar que ésta será «Acompañada por los célebres tocadores de guitarra Borrull (padre e hijo)» igualando la categoría de ambos, lo que indica el auge que en tan pocos años el toque de Borrull hijo llegó a tener.
Tablao Villa Rosa (imagen extraída del blog "Flamencas por derecho" aquí)
La década de los veinte es la de máximo esplendor de la figura de Miguel Borrull Giménez, convertido en célebre guitarrista y director artístico. La figura de director se vio ampliamente desbordada, no sólo como director del elenco flamenco del Villa Rosa, sino como director de compañías de baile, de espectáculos flamencos, de festivales y de cuadros flamencos. La demanda en aumento en la sociedad catalana de espectáculos flamencos, con la continuación de la temática gitanista y andalucista que seguía de moda, favoreció enormemente a un Borrull joven y emprendedor.
Las referencias de sus actuaciones en la hemeroteca se suceden: actuaciones de sus cuadros flamencos en el Circo Barcelonés (1925-27); en el Teatro ElDorado (1925); participación en distintos festivales de cante y baile (1926); espectáculos de cante, toque y baile flamenco organizados por Miguel Borrull en el Teatro Circo Barcelonés (1926); en el Teatro Cómico de Barcelona (1928) durante la representación de la comedia de costumbres «La mala vida» con actuación del cuadro flamenco dirigido por Borrull; «Gran fiesta andaluza» en el Casino de San Sebastián en Barcelona (1928) con el cuadro flamenco dirigido por Borrull; festivales en la Plaza de Toros Las Arenas (1930), y con la Compañía de Laura de Santelmo en el estreno de «El Amor Brujo» en el Teatro del Liceo (1933), entre muchas otras. De todas ellas, destaca el estreno de la Compañía de Comedias de Arte gitano con la obra «La zambra de Chorro Jumo», comedia de ambiente gitano, dirigida por Miguel Borrull en el Teatro Nuevo (1929), con triunfos en Barcelona, Lugo y Madrid.
Estas actuaciones se van a suceder en la Ciudad Condal y en distintas poblaciones, como Lorca, La Unión o Cartagena. En Valencia, las noticias del cuadro de Miguel Borrull se localizan en la década de los treinta en el Café Villa Rosa de Valencia, instalado en la plaza de toros, y en el Teatro Apolo.
El auge de la figura de Miguel Borrull hijo, como máximo director y promotor en Barcelona del flamenco, junto con el fallecimiento de su padre, favoreció que se mantuviera en el Villa Rosa como director principal con sus hermanas Julia e Isabel durante un breve período de tiempo, para más tarde disponer de su propio espacio, primero como director del cuadro flamenco de La Bodega, en los bajos del Hotel Colón de Barcelona, y posteriormente con la inauguración de un café propio, el Alhambra Borrull, con un cuadro flamenco estable formado, entre otros artistas, por los tocaores Faíco Chico y Paco Aguilera, y como bailaora su hermana Concha Borrull, entre otros. Concha se convirtió en la bailaora preferente de los cuadros flamencos dirigidos por Miguel Borrull hijo, aunque también colaboró Julia en algunos de ellos en los años treinta mientras ésta se mantenía al frente del Villa Rosa.
El éxito nacional del elenco de Miguel Borrull, gracias a su dirección y promoción, junto a los cauces promocionales iniciados por su padre en Francia, propició el lanzamiento del guitarrista en el ámbito internacional, llevando a cabo distintas giras, como la que realizó en el año 1927 en diversas ciudades francesas, como París. El cuadro flamenco que le acompañaba era el mismo cuadro flamenco estable del Alhambra Borrull pero en formato reducido: Paco Aguilera, María Pantoja, Faíco y El Niño de la Camisona.
La popularidad de Miguel Borrull Giménez como guitarrista de acompañamiento al cante y al baile en los circuitos musicales de la Barcelona flamenca de las décadas previas a la Guerra Civil es incuestionable. En este sentido, se ha de inscribir su participación en la Exposición Universal de Barcelona en 1929 en un acto de recepción a la delegación francesa, así como el contrato firmado con la casa discográfica La Voz de su Amo, con sede en Barcelona, como único guitarrista flamenco acompañante al cante de los principales artistas flamencos, cantaores tan representativos de la época como Manuel Torre, Manuel Vallejo o Guerrita. Esta popularidad seguramente es el motivo de algunas imágenes despectivas construidas en torno al guitarrista.
Baile de El Virutas y Concha Borrull, con el acompañamiento de Miguel Borrull hijo y una joven Carmen Amaya haciendo palmas en el Pueblo Español de Montjuic el 25 de mayo de 1929.
(Extraído del Canal de Youtube "Ilitur-gitano Lisardo" del Youtube 18 de febrero de 2015 aquí
Por su parte, y en la línea de sus posibles inquietudes musicales, su formación como guitarrista de acompañamiento se vio complementada con la formación clásica que seguramente recibió, directa o indirectamente, a través de su padre. En consecuencia, no es de extrañar que un Miguel Borrull Giménez, exitoso y seguro de sus capacidades, grabara como solista en el año 1928 con el sello discográfico de La Voz de su Amo un primer disco de concierto.
En estas grabaciones, con fecha muy temprana a finales de la década de los veinte, anteriores a las registradas por Ramón Montoya, se observa un repertorio mezclado entre flamenco y clásico, dirigido a un circuito de clásico cuya recepción va más allá del ámbito flamenco y, a diferencia de Montoya, demuestra un conocimiento y dominio del repertorio clásico al registrar obras como «Granada» de Isaac Albéniz y «Adelita» de Francisco Tárrega, junto a guajiras, motivos por granadinas y otras obras flamencas.
Otra grabación significativa como solista fue la que realizó con Odeón, pero ya con temas exclusivamente flamencos, como Guajiras, Soleares con Rosa, Variaciones por granadinas y Danza gitana. También grabó como solista para Parlophon una Danza árabe gitana y unas Soleares serranas.
Simultáneamente, Miguel Borrull también fue pionero en la grabación de estilos de fusión flamenca, en particular junto al saxofonista José Llata con el que registró una media granadina con el seguimiento melódico del saxo a imitación de la voz, innovación en la época dentro de la comunidad flamenca sólo continuada por Ramón Montoya en la primera mitad del siglo XX, también haciendo uso del saxofón en obras como media granaína y petenera, y por Sabicas ya en la década de los setenta.
Las distintas grabaciones realizadas por las casas discográficas de la época llevan a reflexionar sobre los contextos de interpretación en los que Miguel Borrull Giménez podía haber tocado sus obras. Por su parte, la escasa repercusión y continuidad que dichas grabaciones tuvieron, como ocurrió con las grabaciones de Ramón Montoya, son un indicativo de que, por un lado, el espectador de flamenco no estaba preparado para reconocer la guitarra solista como parte del universo musical flamenco y, por otro, que el público de la guitarra clásica no estaba dispuesto a incorporar repertorio flamenco en sus actuaciones, y más en un período en el que Andrés Segovia se ocupaba de dar una mayor representatividad musical a la guitarra clásica a costa de denostar el ámbito popular y con él, al flamenco. Pese a ello, los críticos de la época consideraban a Borrull hijo como el máximo representante de la guitarra flamenca equiparándolo al mismo Segovia en la guitarra clásica.
Sin duda, la Guerra Civil española y la posguerra marcaron un cambio decisivo en la trayectoria personal y profesional de Miguel Borrull Giménez. Las décadas de los cuarenta y cincuenta se pueden considerar su segunda etapa, alejada de los éxitos de las décadas anteriores. Los espacios de los cafés cantantes desaparecieron y los nuevos espectáculos folclóricos buscaron nuevos contextos en los que desarrollarse. De nuevo, los datos de los que se dispone nos proporcionan poca información: Miguel Borrull se integró en las distintas compañías que su hija Mercedes Borrull, conocida como «La gitana blanca», creó y a las que acompañó en sus exitosos espectáculos, así como participó en otros espectáculos de otros artistas, como en «Panoramas» con la compañía de Daniel Córdoba, junto a Mercedes Borrull. De esta fructífera colaboración entre padre e hija se llevaron a cabo diversas grabaciones discográficas con los éxitos de las películas en las que intervino Mercedes Borrull, con el acompañamiento de guitarra de Miguel Borrull y de orquesta.
Sin embargo, tras el retiro de Mercedes Borrull a finales de los años cincuenta (ver nota 3), Miguel Borrull desaparece de la escena artística. Los pocos datos disponibles son aportados por alumnos directos que otorgan valiosos testimonios sobre la última etapa de la trayectoria profesional de Miguel Borrull.
Andrés Batista proporciona la información de que Borrull dirigía el tablao flamenco «El Brindis» en la Plaza Real de Barcelona, antecesor del actual «Los Tarantos», donde era el guitarrista principal junto a Juan Riera entre los años cincuenta y sesenta, y a su vez llevando a cabo distintos conciertos a mediados de la década de los cincuenta, como el que dio en la población catalana de Sitges con una guitarra de Domingo Esteso (Ver nota 4).
Asimismo, Manuel Granados confirma en entrevista personal la información sobre la escuela que Trini Borrull tenía en la calle Petrixol nº 9 de Barcelona y en la que Concha Borrull daba clases particulares de baile acompañada a la guitarra por Miguel Borrull Giménez, quien a su vez daba allí clases de guitarra, y colaboraba en el acompañamiento al baile de las clases hasta los años 70.
Pocos más datos tenemos, muy limitados ante la decisiva figura para la guitarra flamenca que supone Miguel Borrull hijo, por lo que resta exponer diversas causas probables del olvido en el que la imagen de Miguel Borrull Giménez cayó durante décadas entre la comunidad flamenca.
Posiblemente, y pese a que las grabaciones realizadas por el guitarrista continuaron en el mercado discográfico, la ausencia de participación de Borrull en las compañías que llevaban a cabo grandes tournées por el territorio español, la dedicación casi exclusiva a acompañar el baile en el ámbito familiar, la no difusión de sus obras de concierto grabadas a finales de los años veinte y, por consiguiente, su no incursión en la edición musical en partituras, favoreció el desconocimiento entre las nuevas generaciones de aficionados y el desinterés entre la nueva flamencología por esta figura transcendental.
La concurrencia de esta diversidad de causas, más seguramente otras de índole personal, no permitió que Miguel Borrull Giménez estuviera entre las primeras figuras del toque de los años sesenta y setenta, pese a estar en activo, y, en consecuencia, la recepción de su obra entre las nuevas generaciones de guitarristas resultó altamente fragmentada y excluyente, con un desconocimiento casi absoluto, incluso hoy día, de su obra.
Su escuela proviene, como la mayoría de guitarristas de la primera mitad del siglo XX, del acompañamiento al baile, ejercitado y desarrollado en los cuadros flamencos de los tablaos, mientras que su identidad en el toque queda reflejada en su forma característica de llevar el compás, diferenciada del resto, al igual que sus picados y rasgueos.
Miguel Borrull Giménez ha tenido un papel fundamental en la configuración de la guitarra flamenca de la primera mitad del siglo XX en todo el territorio español y especialmente en Cataluña. Junto a él, otros guitarristas del mismo período y área geográfica, como Paco Aguilera, configuraron y dotaron de identidad propia a la pionera escuela catalana del toque, precursora de la escuela de guitarra actual en Cataluña.
Notas
1. Para la importancia de Miguel Borrull en Cataluña, ver, María Jesús Castro «El flamenc» en Història de la Música Catalana, Valenciana i Balear. Vol. VII, pp. 143-171. 2001, Barcelona: Edicions 62. (Texto traducido al castellano en este mismo blog, "Flamenco en Cataluña" aquí).
2. Referencias documentales en el blog "Flamencas por derecho" aquí e "Historias de flamenco" aquí . Ver: Montse Madridejos, El flamenco en la Barcelona de la Exposición Internacional (1929-1930). 2012, Barcelona: Ediciones Bellaterra.
3. Mercedes Borrull Giménez falleció en el año 2014 a los 84 años. A partir de finales de los años 50 se retiró de los escenarios y mantuvo su vida privada como condesa, tras casarse con el conde de Moix. (Ver artículo en El País de Juan Vergillo aquí)
[Artículo original de Manuel Granados en la Revista ZocoFlamenco, nº 28, mayo-junio 2019, pp. 12-13]
[Publicado el 8 de septiembre de 2019 en el blog "Magisterio flamenco", también de nuestra autoría, y trasladado a este]
El auge y la dimensión que alcanzó la guitarra clásica española durante el siglo XIX de la mano de figuras como Trinitario Huerta, Antonio Cano, Tomás Damas, Bernardo Troncoso, Julián Arcas o Francisco Tárrega, con su gran legado guitarrístico, es primordial para entender la evolución guitarrística flamenca.
El repertorio guitarrístico clásico del romanticismo decimonónico en España incorporó obras de carácter nacional, convirtiéndose estas obras para los guitarristas flamencos de la época en un espejo donde mirarse, al poder repentizar elementos y recursos técnicos e introducir conceptos armónicos y contrapuntísticos que enriquecieron notablemente las fórmulas simples y reiterativas derivadas del acompañamiento, como por ejemplo la pionera obra de Julián Arcas, donde encontramos de una manera clara y normalizada los primeros motivos sobre Soleá o Soledad, Rondeña (lo que definiríamos hoy como una malagueña arcaica o antigua) y Murcianas (como una incipiente granaína).
Ángel Barrios
A imagen de Arcas y de los guitarristas antes mencionados, en décadas posteriores se prodigó un buen número de concertistas de renombre que contribuyeron decididamente a crear un repertorio de aires populares andaluces, transcritos para guitarra solista, que interpretaban junto a obras clásicas y que tuvieron un gran favor del público. De esta manera, los guitarristas flamencos se beneficiaron de poder aplicar una técnica más depurada y de una estructura formal organizada, introducidas por los guitarristas clásicos, quienes reelaboraron las piezas musicales y las denominaron «Fantasía», movimiento que se generó como sucesor del tema y variación, tan genuino y característico en épocas anteriores de la guitarra.
De esta interrelación y comunicación entre los guitarristas clásicos y los flamencos nacieron los procesos técnicos que hoy incorporamos con absoluta normalidad en el ámbito flamenco, enriqueciendo notablemente la ejecución de los estilos, ya que al principio no eran más que meros acompañamientos ambientales y de reducido marco técnico, con el uso reiterado del mecanismo de pulgar y rasgueo, para más adelante convertirlos en verdaderas obras concertísticas.
También las obras clásicas compartieron repertorio en la escena flamenca de la época de la mano de los primeros concertistas flamencos de nuestra historia, Francisco Sánchez «El Jerezano», Miguel Borrull Castelló, Amalio Cuenca, José Sirera o Luis Yance entre otros, intercalaban en los escenarios la interpretación de obras de corte clásico, de guitarristas compositores como Antonio Cano, Julián Arcas o Francisco Tárrega, con estilos característicos flamencos como soleá, malagueña, petenera, tangos o guajiras. La marcada diferenciación entre estas dos disciplinas musicales que hoy entendemos, no era tal en el último tercio del siglo XIX donde las obras de corte flamenco se consideraban repertorio de aire andaluz y que, por su gran proceso evolutivo y pluralidad formal, se convirtieron posteriormente en género autónomo.
Paralelamente al concertismo de finales del siglo XIX y principios del XX, en pleno Romanticismo tardío, encontramos las primeras ediciones sobre la guitarra flamenca o de aires andaluces, como se gustaba en denominar, que, a imagen y semejanza de la metodología clásica de la época, produjeron José Asensio en Málaga en 1884, Rafael Marín en Madrid en 1902 y posteriormente Lucio Delgado en Palencia en 1906. La importancia de estos métodos radicó en equiparar la metodología y el estudio de la guitarra flamenca a la clásica, normalizando la técnica aplicable y los estilos a interpretar.
Miguel Borrull hijo
Al analizar el contenido de estos métodos encontramos que en el primero del que tenemos noticia, el tratado de José Asensio, los estilos flamencos están mezclados con una amalgama de movimientos musicales del gusto de la época, denominados de salón, como el vals, la polka o la habanera, propios del ámbito clásico. En cambio, casi dos décadas después, en pleno proceso de normalización del género, en el método de Rafael Marín, en su parte segunda y tercera del tratado, vemos ya expuestos exclusivamente los estilos, como elementos estables, que configuran hoy básicamente los palos guitarrísticos del flamenco, a falta de los estilos que se incorporaron con posterioridad como las bulerías, la taranta, la minera o la rondeña. Marín reserva en su primera parte una división de apartados de teoría musical, ejercicios y estudios técnicos de índole claramente clásico, como escalas, arpegios muy variados, trémolo clásico y ligados compuestos, todos ellos en armonía tradicional, donde pretende plasmar la necesidad de una formación técnica académica, a imagen de los métodos de Aguado, Sor-Coste o Carrulli, y en una sección aparte incorpora la técnica específica de guitarra flamenca, como el rasgueo o los golpes en la tapa.
Hasta aquí podríamos decir que era casi normal encontrar esta polivalencia y mezcla estilística en los guitarristas de la época, y más cuando generalmente se trataba de intérpretes andaluces o influenciados por esta cultura, interés por la guitarra española que también era secundado por parte del público y cuyo nacimiento estaba ligado indefectiblemente a la elaboración, en mayor medida, de aires andaluces al encontrar en la guitarra su mejor forma de expresión.
Pero fue la irrupción nacional e internacional del gran guitarrista clásico Andrés Segovia quien, con su acentuada personalidad, su radical visión de la guitarra y su ambiguo menosprecio a la guitarra flamenca, generó un muro insalvable entre ambas disciplinas, que hasta ese momento se complementaban en el repertorio de algunos concertistas de renombre. Esa brecha abierta no tuvo en cuenta e ignoró los puentes de conexión existentes entre uno y otro, redefinió una forma de entender las propuestas musicales y separó enormemente el repertorio flamenco del repertorio clásico hasta hacernos creer la incompatibilidad entre ambos, creencia que aún a día de hoy existe en ciertos ámbitos de cada disciplina.
Lejos de la realidad, no por ello dejó de existir esa polivalencia guitarrística y, como ejemplo de ello, podríamos destacar, entre otros, a Ángel Barrios quien ya bien entrado el siglo XX, como ya lo hiciere Bernardo Troncoso o el propio Juan Parga, se convirtió en exponente de una guitarra donde se componen y se ejecutan obras de corte clásico y flamenco con admirable habilidad, no en vano podríamos decir que de su enorme y prolijo trabajo para guitarra solista más de la mitad de la obras son de aire flamenco.
Posteriormente, destacar también dos ilustres figuras ubicadas en la ciudad de Barcelona y desconocidas para el gran público que dieron continuidad a esa manera de entender la guitarra en España, en la forma más amplia del concepto, Ángel Iglesias (Badajoz, 1917 – Barcelona, 1977) y Antonio Francisco Serra (Villafranca del Penedés, 1922 – Barcelona, 2002), quienes pasearon internacionalmente y de forma brillante tanto la guitarra clásica como la flamenca en su repertorio y que sirvió, en definitiva, de trampolín para colocar a la guitarra flamenca en los mejores escenarios y ámbitos académicos de prestigio, causando la admiración y el respeto que generaciones posteriores hemos asumido como propias.
No en vano, a guitarristas como ellos también hemos de agradecer la contribución en la prolija publicación de métodos y obras escritas en música que han dado fundamento a la transcripción en partitura de la guitarra flamenca actual, aportando la escritura normalizada del género y su proceso metodológico, además de fomentar el aprendizaje de las habilidades prácticas de la guitarra flamenca moderna y del lenguaje musical reglado o académico.
[Publicado el 27 de enero de 2017 en el blog "Magisterio Flamenco", también de nuestra autoría, y trasladado a este]
Con la creación en 1989 del Aula de Guitarra Flamenca de Barcelona se dio inicio al magisterio de Manuel Granados; proyecto que tuvo su continuidad en 1993 con la incorporación del aula al Conservatorio del Liceu, formando parte el aprendizaje de la guitarra flamenca de unos planes de estudio de un conservatorio superior por primera vez en Cataluña.
El nuevo Departamento de guitarra flamenca del Conservatorio del Liceu consolidó unos planes de estudio divididos en cursos lectivos con diferentes niveles de dificultad, con la asignatura de guitarra como principal, completados con diversas asignaturas teóricas impartidas por el propio Manuel Granados, como Teoría Musical, y por María Jesús Castro, como Historia del flamenco.
La gran demanda de alumnado exigió la ampliación del profesorado y exalumnos como Bernat Jiménez de Cisneros, Xavier Alicart, Joaquín Herrera o Joan Asensio formaron parte del departamento como profesores ayudantes, siendo David Leiva quien tuvo una mayor continuidad hasta el curso 2016-17.
Ya convertido el departamento en «Escuela Superior de Guitarra Flamenca», según la aplicación de la LOGSE, se establecieron diferentes cursos según niveles con un conjunto de horas lectivas y cuya finalización daba la posibilidad de obtener un diploma superior de carácter privado.
Desde el curso 2002-2003 se produjo la posibilidad de la simultaneidad teórica de estudios no-reglados y reglados de guitarra flamenca, aunque su aplicación práctica se inició con la aprobación de los estudios reglados en el grado profesional en el curso 2009-2010 y del grado superior en el 2010-2011, a partir de cuya fecha la Escuela Superior de Guitarra Flamenca se integraba en el conjunto de los nuevos planes de estudios oficiales de grado superior del Conservatorio del Liceu, estudios que continúan hasta hoy día.
La consecución de la oficialidad de los estudios de guitarra flamenca impartidos en el Conservatorio del Liceu es el resultado de más de veinte años de trabajo; en el curso 2017-2018 celebramos su 25 aniversario, y la dedicación del maestro Manuel Granados, junto a otros profesionales, como María Jesús Castro, ha conseguido afianzar la pedagogía del flamenco, siendo un referente para varias generaciones de guitarristas.
LOS ALUMNOS Y EXALUMNOS DEL CONSERVATORIO DE MÚSICA DEL LICEU (II)
[Publicado el 17 de febrero de 2017 en el blog "Magisterio Flamenco" y trasladado a este, por ser aquel también de nuestra autoría]
La contribución del magisterio de MANUEL GRANADOS no sólo se evidencia en el territorio catalán, sino que también son numerosos los alumnos que, tras pasar por el Conservatorio del Liceo acudiendo regularmente a las enseñanzas del Maestro, han creado su propia escuela o se han incorporado a centros profesionales en otras partes de España, a la vez que han consolidado su trayectoria artística profesional.
Aragón es una de las principales comunidades autónomas en las que la maestría de MANUEL GRANADOS ha tenido un mayor seguimiento a lo largo del tiempo.
ALEJANDRO MONTSERRAT y NACHO ESTÉVEZ son pioneros en Zaragoza como fundadores de una escuela de guitarra flamenca propia, labor que compaginan junto a una importante proyección artística profesional, tanto como integrantes de su propio grupo musical "Alejandro Montserrat grupo", como en solitario, Nacho Estévez «El Niño».
Alejandro Montserrat y Carlota Benedí en una actuación de
"Alejandro Montserrat grupo"
Naco Estévez "El Niño"
Otros alumnos nacidos en Aragón que han formado parte de los estudios reglados de grado superior son DAVID CELORRIO, que en la actualidad forma un dúo junto con ALBERTO LÓPEZ, el «Dúo Almoraima», y MIGUEL JARIOD, quien es el primer guitarrista flamenco aragonés que se ha licenciado en la especialidad de guitarra flamenca y compagina su proyecto pedagógico con actuaciones de concierto.
Miguel Jariod
David Celorrio (a la der.) con Alberto López, el dúo "Almoraima"
Desde Valencia también se han interesado por el aprendizaje regular con MANUEL GRANADOS, bien estableciéndose en la capital catalana o a través de clases más distanciadas, como HÉCTOR DELGADO (Villarreal (Castelló de la Plana)), también licenciado en guitarra clásica por el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid y actual componente del Cuarteto «Al-Hamra», JOAN HERRERO o DANIEL LEBRÓN.
Héctor Delgado
Euskadi y Navarra también son comunidades desde las que han llegado guitarristas para formar parte del alumnado de MANUEL GRANADOS, en la actualidad, PELLO OLASKOAGA es un guitarrista navarro que sigue sus estudios de grado superior en el Conservatorio del Liceu.
Los estudiantes de Las Islas Canarias también forman parte de los discípulos del maestro, algunos de ellos ya afincados en Barcelona, como JAVIER MORENO (Las Palmas de Gran Canaria), reconocido concertista y componente del Cuarteto «Al-Hamra» o AGONEI SANTANA.
Javier Moreno
Andalucía ha contribuido en menor medida pero significativamente al conjunto de los discípulos de MANUEL GRANADOS, como el gaditano JUAN HINOJO, guitarrista acompañante durante algunos años de El Agujetas y en la actualidad promotor del flamenco en Alemania, o JOAQUÍN PARRA de Utrera.
Por último, entre la gran lista de alumnos extranjeros que desde el inicio de la Escuela Superior de Guitarra flamenca se han acercado a Barcelona para aprender con MANUEL GRANADOS, atraídos por la difusión internacional de su material pedagógico, destacan muchos de ellos llegados tanto de diversos países europeos como de Oriente y Estados Unidos.
De Oriente Medio músicos árabes como JALED TAWFIG, o kurdos como GANI MIRZO, entre otros. Gani Mirzo es un laudista de origen sirio establecido en Barcelona y referente actual en la ciudad de la fusión flamenco-árabe con su propio conjunto musical, Gani Mirzo Band.
Gani Mirzo
Y del Lejano Oriente, China y Corea son los países asiáticos de donde provienen la mayoría de los alumnos orientales, CHANQING y XAOLI JIAO de China, o JUNHO LEE y HWAN SEE PARK de Corea del Sur.
Los alumnos iberoamericanos destacan en gran número, aportando la escuela del maestro a la vida musical de sus países de origen a su vuelta tras sus estudios en Barcelona.
LISANDRO SALINAS de Chile, MARCOS PUÑA de Bolivia, HERNÁN NAVARRO de Argentina, CARLOS ALBERTO FALCONI de Ecuador, LUIS FERNANDO AGUILAR de Costa Rica y CARLOS MANTILLA DE COLOMBIA, entre muchos otros.
Luis Fernando Aguilar
Marcos Puña
También HERNÁN NAVARRO, guitarrista y músico argentino afincado en Albacete, que en la actualidad desarrolla una importante carrera profesional, y fue uno de los primeros alumnos en obtener la titulación privada.
Marcos Puña
Desde Francia, guitarristas que han tenido continuidad en sus estudios de guitarra flamenca son JEAN HUTH, director en Dijon de la Asociación de la guitarra; ENMANUEL CASTÁN y JOHANN SEBASTIAN SCHEIDER, quien ha desarrollado gran parte de su carrera profesional en Japón.
Italia es uno de los países europeos en el que más ha arraigado la escuela de MANUEL GRANADOS, por otra parte, desarrollada en fecha muy temprana desde los primeros espectáculos y conciertos que ofreció un joven Granados en gira con diversas compañías de baile.
Alumnos como ENRICO SOLIERI, MAURIZIO DEL RÍO, RICCARDO BINI, guitarrista clásico que perfeccionó la técnica flamenca con Granados, GIORGO VERDEROSA, JUAN LORENZO, BRUNO PEDROS y ALESSANDRO AGOSTINI, entre muchos otros.
Curso de guitarra flamenca en Terni (Italia), nov. 2015
Maurizio del Rio
Otros países europeos de los que han procedido diversos alumnos son, Suiza, con GONZALO ÁLVAREZ, suizo de segunda generación de padres españoles; Croacia, con AMIR SUARA; Inglaterra, con CHARLES SOUTHGATE; Austria, con DANIEL ZDRAHAL; Islandia, con TORVALDUR GUÖMUNDSSON; Bélgica, con DIEGO PERÁN; Dinamarca, con ERIK JOHANSSON STAAL; y Portugal, con NUNO MONTEIRO y PAOLO SANTOS.
Nuno Monteiro
Casi todos ellos han mantenido en sus países de origen la continuidad pedagógica de Manuel Granados y han llevado por todo el mundo el repertorio concertístico de su Maestro.
Si algún contenido de esta entrada va en contra del derecho de autor o de imagen de alguna persona citada o si quieres colaborar a ampliar la lista con algún dato importante referente a los guitarristas, por favor, ponte en contacto con la autora: flamenco@mariajesuscastro.com.
LOS ALUMNOS Y EX-ALUMNOS DEL CONSERVATORIO SUPERIOR DE MÚSICA DEL LICEU (I)
[Publicado el 29 de enero de 2017 en el blog Magisterio flamenco, de nuestra autoría, y trasladado a este]
Por la maestría de MANUEL GRANADOS han pasado cientos de alumnos que han configurado las distintas promociones y entre los que se hallan muchos de los actuales profesionales, tanto en Cataluña como en el resto de España y en el extranjero. Todos ellos han ayudado a crear el proyecto pedagógico de Manuel Granados.
Las nuevas generaciones que configuran la ESCUELA DE GUITARRA FLAMENCA EN CATALUÑA acogen a una mayoría de exalumnos de Manuel Granados que con el tiempo han abarcado todas las facetas de la guitarra flamenca, como concertistas, acompañantes al cante y al baile o pedagogos.
En general, la formación no sólo instrumental sino también intelectual que se ha llevado a cabo en la «Escuela Superior de Guitarra Flamenca», con conocimientos de solfeo, armonía y composición, entre otros, ha propiciado la vocación pedagógica de muchos de ellos, vocación que han sabido compaginar con su proyección artística, desde la dirección de grupos flamencos o como guitarristas acompañantes al cante y al baile.
La ESCUELA CATALANA DE GUITARRA FLAMENCA actual, desde finales del siglo XX hasta la primera mitad del XXI, destaca por estar formada por un gran número de alumnos de Manuel Granados, cuya gran aportación es el desarrollo intelectual al estudio y conocimiento de la guitarra flamenca y, especialmente, una dedicación pedagógica que asegura la continuidad y evolución en la didáctica del flamenco.
Entre los guitarristas nacidos en Cataluña o afincados en ella que forman parte de los exalumnos y alumnos de Manuel Granados destacan:
DAVID LEIVA (Almería, 1977), profesor de grado profesional en el Conservatorio del Liceu junto al Maestro y referente actual en la metodología del acompañamiento al cante mediante sus numerosas publicaciones.
JUAN JOSÉ BARREDA, quien ha creado escuela como guitarrista del Institut del Teatre de Barcelona y asimismo con sus numerosas grabaciones acompañando el cante de Ginesa Ortega, El Toleo o Susana de Toleo, con una discografía en solitario o como integrante de diversos conjuntos instrumentales, como con el también exalumno Gani Mirzo.
JOAN ASENSIO, profesor de guitarra de acompañamiento al cante y al baile en el departamento de flamenco del ESMUC, en la actualidad es director del Departamento de música tradicional de dicha institución.
PACO HEREDIA (Barcelona, 1979), guitarrista solista y acompañante al cante de figuras como Montse Cortés, en la actualidad reside entre Madrid y Barcelona.
DAVID COLL, intérprete, profesor y coordinador de los festivales más importantes de flamenco en la ciudad de Girona, ha formado un dúo de guitarras llamado Scordatura Duo con el también exalumno GAVIN BUCKLEY.
JOAN QUESADA, concertista de guitarra que ha participado en la banda sonora de numerosas películas. Su escuela de guitarra es un referente en la ciudad de Terrassa.
JUAN MANUEL ÁVILA, guitarrista en activo que ha desarrollado en Cornellà de Llobregat el mayor proyecto pedagógico guitarrístico de dicha ciudad en la actualidad.
PEDRO BARRAGÁN (Barcelona, 1979), guitarrista acompañante y profesor auxiliar en la conocida Fundación «Cristina Haaren» de Sevilla, fundador, entre otros, junto a otros exalumnos de Manuel Granados de la Sociedad barcelonesa «El Dorado».
BERNAT JIMÉNEZ DE CISNEROS (Barcelona, 1973), profesor de guitarra habitual en numerosos talleres de la Ciudad Condal, es autor de un novedoso libro didáctico sobre la musicología del flamenco.
LUIS ROBISCO (Caldes de Montbuic), guitarrista con una importante trayectoria internacional, forma parte de diversas formaciones instrumentales, como Barcelona Guitar Trio o Luis Robisco group, o como solista.
JOSÉ ANDRÉS CORTÉS (Barcelona, 1981), guitarrista que ha colaborado, entre otros, con las compañías de Rafael Amargo o Chicuelo.
Otros exalumnos son JOAN HERRERO, REINALDO RIVERO, EMILIANO PÉREZ, RAÚL BERNAL, CRISTIAN COSTA, JOSÉ LUIS GARRIDO, LUIS CASASÍN y EDGAR LÓPEZ, entre muchos otros, guitarristas en activo que han contribuido al panorama musical flamenco de la Ciudad Condal. Junto a ellos, se encuentra un número reducido de guitarristas-cantaores que han perfeccionado su técnica junto a Granados: ANTONIO HERNÁNDEZ, cantaor-investigador quien junto a CARLES LLOVERAS ha llevado a cabo un trabajo de investigación sobre el flamenco, LUIS QUIRÓS, que desarrolla su faceta de cantaor con una formación estable flamenca, o JOAQUÍN HERRERA.
El alto nivel conseguido por estas generaciones de jóvenes guitarristas posibilitó el éxito en su carrera profesional, presentándose algunos de ellos a concursos en los que obtuvieron las máximas calificaciones, como JOSÉ LUIS PASTRANA, quien en el año 2005 obtuvo el 1er premio en el Certamen Nacional de Guitarra Flamenca «Ciutat de l’Hospitalet», y en el año 2006 el 1er premio en el Concurso de guitarra «Ciudad de Jaén».
En el grupo reducido, pero no por ello menos importantes, de mujeres guitarristas que han formado parte de la escuela de MANUEL GRANADOS destacan MONTSE MADRIDEJOS, quien ha orientado su carrera profesional hacia la investigación del flamenco en Cataluña y actualmente forma parte del profesorado de distintos programas de estudio de flamenco en diversas instituciones, y VIRGINIA GÓMEZ, guitarrista clásica-flamenca que compagina la docencia con sus actuaciones en el ámbito de la música artística.
Por último, algunos de los ex-alumnos combinan su faceta de profesores de guitarra flamenca con colaboraciones en grupos posmodernos de fusión, entre flamenco y rumba catalana o en grupos de flamenco fusión, como JOSEP GÓMEZ, TONI PELEGRÍN, ROGELI HERRERO y XAVIER CALERO, antiguos componentes de «Los Manolos»; CARLES LLOVERAS, fundador del grupo «Mama Canalla» y ex-guitarrista de «El Puchero del Hortelano»; ÓSCAR MARTÍNEZ, profesor de la Escuela de Música de Sant Vicenç dels Horts y guitarrista de «Los Sobraos»; XAVI CIURANS, cantante y guitarrista del grupo «Gertrudis» y CRISTIAN CANTERO que dirige la formación «El Paño Moruño».
En la actualidad, el proyecto de MANUEL GRANADOS continúa con los estudios reglados de Grado Superior de la especialidad Guitarra Flamenca en el Conservatorio del Liceu, estudios que aglutinan diversos contenidos y de los que han salido ya los primeros licenciados: JONATAN JIMÉNEZ, JULI QUESADA, MARC SEGURA, JOSÉ RIDER y MIGUEL JARIOD de las primeras promociones.
Graduación de los alumnos Marc Segura, Josele Rider y Miguel Jariod, de la 2ª Promoción 2015,
junto a Manuel Granados y María Jesús Castro (de izq. a der.)
Todos ellos están en activo como promotores, profesores, concertistas en solitario o en conjunto instrumental, como MARC SEGURA y JOSÉ RIDER, que, al margen de su desarrollo como concertistas, forman parte en la actualidad del Cuarteto de Guitarras Flamencas «Al-Hamra».
Marc Segura Josele Rider
Y entre los actuales estudiantes, ÓSCAR MARTÍNEZ, ALBERTO LÓPEZ, DAVID CELORRIO, ROMÁN FERNÁNDEZ, JORDI CASTILLO, JUAN MANUEL ÁVILA, DANIEL CANDEL, ORIOL PLANAGUMÀ, ANDRÉS HERNÁNDEZ, PELLO OLASKOAGA, ANTONIO MARTÍNEZ, JOAQUIM CAMPS y PACO ROMERO, entre otros.
«Dúo Almoraima» con David Celorrio y Alberto López
Todos ellos forman parte de la ESCUELA CATALANA DEL TOQUE ACTUAL, junto a muchos otros, más anónimos pero igualmente importantes que han contribuido a configurar y afianzar el magisterio de MANUEL GRANADOS.
Oriol Planagumà, Maurizio del Río, alumno, David Leiva, Joan Asensio, alumno, alumna, Xavier Meca, Enrique Ochoa (de izq. a der. de pie). Alumno, José Luis Barrufat, Virginia Gómez, Luis Quirós, Juan, Óscar Mantilla, alumno (de izq. a der. sentados). Manuel Granados y María Jesús Castro (primer plano). Curso 2002-2003
Si algún contenido de esta entrada va en contra del derecho de autor o de imagen de alguna persona citada o si quieres colaborar para ampliar la lista con algún dato importante referente a los guitarristas, por favor, ponte en contacto con la autora: flamenco@mariajesuscastro.com. ¡Muchas gracias!
"Formación de grado superior de la guitarra flamenca, por Manuel Granados"
[Texto original de opinión (según una entrevista realizada a Manuel Granados) en la Revista ZocoFlamenco, nº13, dic. 2016-enero 2017, pp. 10-11]
[Publicado el 7 de septiembre de 2019 en el blog Magisterio Flamenco, de autoría nuestra, y trasladado a este]
Mi experiencia como profesor de guitarra flamenca se inició a finales de la década de los ochenta en el «Aula de Guitarra Flamenca», ubicada en la Asociación Musical de Maestros Directores de Orquestas de Barcelona, y tuvo continuidad con la anexión del Aula en el año 1993 al Conservatorio Superior de Música del Liceu de Barcelona, conservatorio que se convirtió en aquellos años en el primer centro musical superior en Cataluña que incorporó la guitarra flamenca como especialidad. Desde entonces hasta ahora, sin interrupción, han sido 25 años de enseñanza de guitarra flamenca en el Conservatorio del Liceo, conmemoración que en el curso 2017-2018 vamos a celebrar con distintos actos.
Manuel Granados
Después de estos casi veinticinco años al cargo del departamento de guitarra flamenca, he de decir que la situación actual de la formación reglada de la especialidad de guitarra flamenca es la que siempre hemos querido, trabajado y defendido todos aquellos que hemos considerado que el lugar idóneo para su estudio sea el mismo que otros instrumentos de otras especialidades musicales: los conservatorios y las escuelas de música de grado medio y superior, y que su reconocimiento esté a la altura del esfuerzo que representa llegar a ser un profesional de este campo.
La tendencia es ir a más número de alumnos que se interesen por esta licenciatura y el reto acrecentar y potenciar el nivel medio o grado profesional de los estudios reglados de
guitarra flamenca para acceder al grado superior con plenas garantías instrumentales pero también con una preparación óptima para afrontar las numerosas asignaturas que complementan la especialidad.
En las primeras décadas del siglo XX, Barcelona vivió un gran auge guitarrístico flamenco por ser residencia estable de Miguel Borrull, padre, quien aportó una visión concertística más formal, y que luego heredaría Ramón Montoya y Miguel Borrull, hijo, vinculada esencialmente por su acercamiento a las corrientes clásicas de la época, Tárrega, LLobet o Pujol. Esto también daría lugar a una visión pedagógica del instrumento más seria que en el resto del país, prueba de ello es la labor de Antonio F. Serra o Andrés Batista y la gran difusión de obra didáctica que desde Barcelona se fue realizando desde los años 80 del siglo pasado hasta el presente.
Cuando yo di comienzo a mi trabajo pedagógico a finales de los años ochenta, no había metodología escrita sobre técnica instrumentística específica para grado medio o superior, ni publicaciones de obras de repertorio como las hay hoy, ni labor desarrollada para las disciplinas de Armonía del Flamenco o Análisis formal de los estilos, asignaturas de vital importancia para complementar la especialidad. Este trabajo lo fui desarrollando y publicando mediante obras sobre armonía, composición e instrumentación, obras que fueron abarcando desde el análisis musical y estilístico del género flamenco al estudio técnico del instrumento.
Todas estas disciplinas se complementan en el conservatorio con asignaturas de obligado cumplimiento impartidas por la flamencóloga María Jesús Castro, Repertorio Flamenco, Historia del Flamenco y Flamencología, junto a las propiamente instrumentales, como la de acompañamiento al cante. Todo ello nos ha permitido ofrecer un currículum propio y altamente especializado.
De esta manera en la actualidad el alumno no es ya un mero instrumentista capaz, ahora tiene una formación amplia intelectualmente bajo el punto de vista musical; todo ello le amplía el marco para desarrollarse profesionalmente y le acerca a una realidad musical y de mercado más plural y variada.
Obviamente, nada tiene que ver con las décadas pasadas, el interés ahora no viene dado por unas raíces o unos vínculos sentimentales, sino que los alumnos vienen de todos los ámbitos y sus aspiraciones son múltiples, concertísticas, pedagógicas, acompañantes, de fusión con otras disciplinas, etc. Hoy se vive en una realidad musical muy distinta al pasado reciente y es importante que el ámbito académico sepa también estar a la altura de esta nueva realidad.
Guitarristas flamencos en Cataluña
La cantera de guitarristas flamencos en Cataluña es muy amplia e independientemente de los nombres que destacan en el acompañamiento o de guitarrista de concierto a nivel nacional, también hay un gran número de profesionales que aunque menos conocidos están desarrollando un gran trabajo pedagógico en los diferentes centros académicos de Cataluña y en el resto de España; son éstos los que desde la sombra generalmente realizan un trabajo de transmisión y divulgación de la guitarra flamenca que afianza y da la fuerza para que este instrumento siga teniendo un futuro muy competitivo en el marco musical internacional.
Podemos mencionar a José Andrés Cortés, David Leiva, Nacho Estévez, Paco Heredia, Alejandro Montserrat, entre otros, o formaciones estables, como el Cuarteto de Guitarras Flamencas «Al-hamra” y el Dúo de Guitarras Flamencas «Almoraima», por ejemplo, son en la actualidad reconocidos profesionales salidos de las aulas del Conservatorio del Liceu de Barcelona.
El mundo del flamenco, y en especial quienes dedican su labor a la difusión, deben ser conscientes de que la guitarra flamenca posee una fuerza y una estética personalísima, con una abundancia de recursos inagotables, siendo en la actualidad uno de los instrumentos más venerados del universo musical. Como tal, la guitarra flamenca es hoy una expresión musical que expande sus fronteras más allá de su marco geográfico; sin embargo, la trayectoria artística del instrumento no se corresponde con una evolución pedagógica en el ámbito académico.
Quisiera desde aquí hacer un alegato en defensa de la enseñanza de la guitarra flamenca mediante unos estudios oficiales y académicamente reglados. Todavía hoy son muchos los escépticos y detractores que defienden la exclusiva utilización del sistema tradicional, el cual, a pesar de su importancia histórica, es insuficiente en nuestros días.
Pretender evitar la utilización de los conocimientos pedagógicos y musicales en este tipo de enseñanza es querer mantener una complicada transmisión generacional del toque que desgraciadamente imposibilita al alumno para afrontar en el futuro los retos que le esperan y llegar a ser un profesional altamente cualificado.
Concertista, compositor y pedagogo de reconocido prestigio internacional, Manuel Granados realizó estudios de guitarra flamenca con el célebre maestro Miguel Borrull (hijo) y con el prestigioso concertista y pedagogo Antonio Francisco Serra. Su labor como guitarrista de concierto le ha llevado a realizar numerosas giras por Europa, América y Oriente Próximo. De su labor pedagógica destacamos los master class y conferencias especializadas que imparte regularmente en importantes universidades y conservatorios de todo el mundo. Impulsor de la normalización académica de la guitarra flamenca, Manuel Granados ha sido profesor del P. New York Traveling Teatre y del National & Spanish Guitar Institut de Nueva York (EE.UU.), fundador y Director del Aula de Guitarra Flamenca de Barcelona y desde 1992 es Director de Departamento y Profesor de Guitarra Flamenca del Conservatori Superior de Música del Liceu de Barcelona.